miércoles, 26 de marzo de 2014

Objeto del deseo



Objeto del deseo


Al aferramiento último de que somos seres espirituales se contrapone el postmodernismo ansiolítico y esquizofrénico en el que vivimos actualmente y que describe Frederic Jameson para llevarnos al sufrimiento por cosas y objetos sin gran valor “real”. La foto que comparto en esta ocasión es del museo British Museum en donde sí hay objetos de gran estima para el mundo entero. A título personal y después de varios asaltos y un par de robos al espacio en el que vivo actualmente en los últimos años, seguramente comparto con varios de ustedes la impotencia, la frustración, la indignación y el nervioso gran enojo que causa la experiencia de que uno o varios desconocidos interrumpan tu lugar seguro y se lleven tus objetos… tan preciados, tan admirados, tan “valiosos”, tan anhelados, ¡tan trabajados! A colación de esta experiencia y tocando de lado la interesante transición del significado de los objetos en los museos, el libro de Museología y Museografía nos resume esta historia y reflexiona sobre su valor en las distintas etapas. Después de que el hombre se dedicó a coleccionar objetos por siglos, las guerras tuvieron una participación importante en el desastre cultural de grandes acervos entre destrucción y allanamiento, incluso realizaron una película comercial al respecto llamada The Monuments Men con el guapísimo George Clooney, se las recomiendo. Volviendo a mis robos personales, lo que más me dolió fueron mis “antigüedades” como mi primera cámara análoga, una segunda regalada por un gran maestro (Gabriel Figueroa Flores), aparte de objetos tan sentimentales como los accesorios que usé en mi boda realizada en el Polyforum Siqueiros, entre otras cosas. El tema de reconstruir nuestras vidas a partir de los objetos nos puede llevar al fracaso interno. Así como se escucharon los gritos en el 68' que exigían “la joconde au métro” agitando a las más altas instancias culturales en Francia en donde se reclamó lo inservible del objeto en sí, que no es civilizado y culturiza, y en donde la discusión contemporánea sobre la existencia de los museos se vuelve con objetivos pedagógicos más que contemplativos, así mis cámaras y mis accesorios de boda… tuve que cambiar el valor de mis “fierros” y no me refiero al monetario (porque cada vez costaban más), sino a mi relación con ellos. Curiosamente justo antes de tomar esta imagen que ahora presento, estábamos rescatando una cámara de un turista que descuidó y cayó al borde del balcón de donde disparé esta “vista” del museo londinense más vasto de objetos de todas las épocas. Esta imagen me remite a compartir una experiencia personal, aunque no quise dejar de invitarlos a descubrir una pequeña pasión alterna que me acontece: la historia del arte que refleja, según los grandes teóricos, el espíritu de la época.

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